Lanzan el Informe crítico sobre las publicaciones de historietas en Colombia 2010-2020

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Revista Blast es “un proyecto de periodismo nativo digital e independiente especializado en narrativas gráficas de toda América Latina y España”. Así lo definen Demian Urdin y Mario Cárdenas, editores generales de este proyecto que está a punto de cumplir tres años de vida “tendiendo puentes entre artistas, lectores, editores e investigadores que hacen parte en el mundo de las historietas y sus incontables ramificaciones”. Tras un extenso trabajo de producción, y con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia, Blast acaba de lanzar un “Informe crítico sobre las publicaciones impresas y digitales de historietas en Colombia, en la década de 2010 a 2020”, una  investigación que ofrece un panorama general de la industria durante estos últimos años.

La realización del Informe incluyó entrevistas a los más importantes editores de historietas y humor gráfico de Colombia, “recopilando sus experiencias, enseñanzas y aprendizajes… Sumado a nuestro propio trabajo de relevamiento estadístico y análisis, fue la materia prima para este trabajo de investigación que estamos ofreciendo a la comunidad”, comenta Demian.

La fantástica producción de contenidos e información que ofrece Blast, sumada a esta iniciativa poco frecuente para un proyecto independiente, disparó nuestra curiosidad por saber quienes estaban detrás de este proyecto que excede lo editorial y cómo habían trabajado para concretar un informe sobre el sector de la historieta en Colombia de tamaño alcance. Sin dudarlo, nos contactamos con Demian Urdin y Mario Cárdenas y nació esta entrevista.

– Empecemos con el paso uno: ¿Qué es Blast?

Revista Blast es un medio nativo digital e independiente que trabaja por la promoción, divulgación y crítica de la historieta en Latinoamérica. Está afincada en Medellín, Colombia, pero la virtualidad permite que tenga sucursales y lectores en toda la región. Es, sobre todo, un espacio en construcción. Alberga artículos de opinión, entrevistas, noticias y otras líneas importantes de la historieta latinoamericana. Nuestro enfoque está centrado sobre todo en Argentina y Colombia, pero de a poco vamos ampliando la mirada a lo que pasa en países como Chile, México y Brasil. En resumen, Blast es un laboratorio de escritura y pensamiento sobre historieta, uno de los tantos puentes posibles entre lo que se publica, los lectores de nicho y los que están al margen.

– ¿Qué los motivó a hacer el informe sobre la historieta en Colombia?

Los motivos del Informe corren en dos caminos. Primero y principal, la posibilidad de realizar un trabajo que creemos necesario para hacer preguntas sobre las publicaciones de historietas en Colombia. Para eso, decidimos trabajar desde una multivocalidad, convocando editores locales para que den su voz y que el producto final sea emanación de los que elles dicen, antes que lo que podamos nosotros opinar

Segundo, la chance de trabajar con proyectos que deriven recursos para la sostenibilidad de Blast. En ese sentido, los apoyos nos permiten seguir nuestro trabajo que es mayoritariamente autogestivo, al tiempo que vamos enlazando contenidos especiales con el resto de los contenidos, como el Informe, o el Diario de Historieta de la Pandemia que realizamos en 2019. Dicho lo anterior, en Blast, como el laboratorio que es, pensamos la escritura sobre historietas, imaginamos proyectos que permitan darle viabilidad al arte gráfico y activen la discusión pública de lo que se crea y se publica. El Informe nace de ese espíritu.

-¿Existían antecedentes similares del sector público o privado, estudios, estadísticas?

En el caso de historietas colombianas, un informe crítico con ese enfoque no tiene antecedentes. De forma paralela, hace un mes se publicó “Un vistazo a la última década de la narrativa gráfica colombiana en tres trazos” (1), un trabajo que estuvo a cargo de las investigadoras colombianas Laura Andrea Garzón y María Camila Núñez. A diferencia de nuestro Informe,  este trabajo tenía un enfoque más amplio hacía distintos procesos de la narrativa gráfica. Además, conocíamos algunas experiencias de recopilación y análisis en Argentina, como los informes recolectados año a año por Santiago Kahn, editor de Maten al Mensajero o las genealogías hechas por colectivos de investigadoras que trabajaron desde los feminismos en Argentina, Chile, Costa Rica y España.

Nuestra propuesta, además de toda la recolección estadística y de archivo, centró la mirada en las publicaciones como hecho, desglosando aspectos como el crecimiento y evolución, además de otras características que fueron apareciendo gracias al relevamiento.

Darle la forma de dato duro a todo eso que se ve, se habla y se espera es un paso más adelante para colaborar en una mayor profesionalización del ambiente. Queríamos aportar de esa manera, creando una herramienta que ayude a conocer caminos de colegas. Esperamos haber cumplido y el Informe quede como un antecedente.

– ¿Qué repercusión tuvo el trabajo?

Hemos tenido muy buenas devoluciones en redes sociales, y una lista de comentarios positivos. Hicimos un trabajo de hormiga para la difusión, enviando cadenas de WhatsApp, escribiendo mails personalizados a personas que creemos estratégicas en toda Iberoamérica, como la Red de Investigadores de Novela Gráfica (RING) o la Biblioteca Nacional de Colombia, y compartiendo de manera estratégica en todas nuestras redes.

Sabemos que el Informe ha tenido aceptable circulación en todos los canales y redes sociales de Blast. Ha sido descargado, leído y también criticado (lo cual es fundamental para nosotros). Queremos que el Informe sea desmenuzado por quienes lo lean y sea una motivación para profesionalizar este tipo de estudios, sobre todo desde instituciones públicas.

Esperamos que las repercusiones sean a través de las preguntas que dejamos en la conclusiones, en las valoraciones que ajustamos a las cifras, en entender un poco más  el caso de la historieta colombiana y sus múltiples procesos, necesidades y dificultades.

– ¿Cuáles son las principales conclusiones que ofrece el Informe?

Una parte importante del Informe, diría un 60%, se hizo con la voz de editores colombianes de historietas como fuente. Eso hace difícil hablar de conclusiones generales, ya que estos proyectos nacen a partir de recorridos de vida muy disímiles. Hay experiencias que nacieron hace una década y otras con menos de cinco años en el ambiente. Pese a eso, pudimos ver algunas constantes que nos hicieron llegar a algunas conclusiones generales.

En primer lugar, con respecto a las constantes, pudimos ver que el número de libros de historieta publicados en Colombia ha crecido significativamente, aunque no de manera ininterrumpida, en el período estudiado. Pero, al mismo tiempo, ese número -en principio positivo- arroja una baja participación de mujeres y disidencias en los catálogos. Además, hallamos una enorme variabilidad de géneros como parte de la apuesta de cada una de las editoriales. Sumado a esto, vimos que la decisión de estas casas es la de apostar casi en su totalidad por la producción local, haciendo que la impresión de libros de artistas extranjeres sea un nutriente para la industria antes que su protagonista. Por último, pudimos ver una gran heterogeneidad en lo que refiere a los caminos tomados, encontrando muchos formatos impresos distintos y una cada vez mayor presencia de oferta de historietas digitales. Todo esto permite construir una imagen más completa y compleja de la industria, derribando aquellas experiencias que pueden presentarse como “recetas” y apuntando a demostrar que las vías para llegar de la imprenta a las manos de les lectores son muy disímiles e interesantes.

En segundo lugar, aparecieron tópicos que se fueron repitiendo entrevista a entrevista y que tienen forma de necesidades a resolver, como la importancia de mayores y más específicos financiamientos de gestión pública y privada, la necesidad de establecer un trabajo colaborativo entre los editores de historietas en Colombia o la urgencia por crear un archivo nacional que permita el acceso y la documentación de lo que se publica. Además, el poder establecer otros canales de comercialización y distribución que lleguen a lectores por fuera del nicho, sobre todo para aquellas publicaciones que no cuentan con ISBN.

En el Informe se evidencia el crecimiento del sector, de ahí que hay preguntas necesarias ¿Qué hacer para diversificar la oferta y sostener o ampliar este crecimiento? ¿Qué otros apoyos públicos y privados son necesarios para el fortalecimiento del ecosistema creativo? En resumen, y como parte de las conclusiones, desde Blast nos interesa prensar y conectar la historieta colombiana con la historieta de otros países de la región, que se salten los muros, que actúe y se lea más allá de sus fronteras. Sabemos que cada país tiene sus formas tradicionales, recursos y características particulares, es por eso que conectar lo que se hace en Colombia con Argentina, o lo que se hace en Argentina con México, por poner un par de ejemplos, es un propósito futuro. Sabemos que esto desborda la pregunta del Informe, pero hace parte de la orientación y las conclusiones, esto es algo que responde a una pregunta que nos hacían sobre cuál era la crítica estética que planteaba el Informe, y esa es una pregunta que podemos responder ubicando a Colombia como un punto dentro la constelación que es la historieta latinoamericana.

Hacé click aquí para acceder a la versión completa del “Informe crítico sobre las publicaciones impresas y digitales de historietas en Colombia, en la década de 2010 a 2020”. 

(1) Boletín Bibliográfico y Cultural del Banco de la República de Colombia

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