Los nuevos desafíos que plantea la edición en formatos digitales

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En el marco de la segunda edición del MICA, el periodista y escritor Cristian Alarcón y la escritora Margarita García Robayo se refirieron a la experiencia del lector de textos virtuales  y dialogaron sobre el tema con Tiempo Argentino.

La prueba y el error. Los prototipos, los proyectos, los medios que ya están en marcha. Lo referido a la búsqueda de un nuevo lenguaje para hacer periodismo en los formatos digitales. La adecuación de sus géneros  noticiosos y narrativos, como también la posibilidad de la literatura en formatos digitales fue el tema de conversación en una de las mesas del Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA 2013) en Tecnópolis.

Allí la escritora Margarita García Robayo presentó el prototipo Zona Gris, que propone un nuevo concepto en edición digital de textos literarios breves, y el periodista y escritor Cristian Alarcón disertó sobre la experiencia de la revista digital Anfibia, un ejemplo de periodismo narrativo online que en mayo cumple un año, quienes explicaron cómo los lectores de poesía encontraron un nuevo canal de lectura y una forma distinta de consumirla.

“Hemos pasado un año desde que Anfibia comenzó en mayo de 2012, intentando experimentar en los formatos del lenguaje digital y en la búsqueda de temas. Intentando  comprender que lo digital nos acerca a la audiencia y nos obliga a tenerla en cuenta, a escucharla, porque está allí. Está en un programa que nos señala en este instante cuánta gente está leyéndonos, de qué países y ciudades son, de qué edades, y es tal el caudal de información que te brinda el hecho de existir en Internet que es imposible que tu identidad no se construya en relación al otro. Por otra parte, la experiencia de visitar una página de internet es múltiple. Podés acceder no sólo al texto sino que la imagen tiene un peso muy distinto al que tiene en los medios analógicos. Y en esos textos el lector forma parte del proceso creativo. Nosotros existimos en tanto somos en las redes sociales. Hemos aprendido a asumirlo y a comprenderlo”, explicó Alarcón.

Respecto del cambio de paradigma que representaron las nuevas tecnologías en el ejercicio del periodismo actual –con muchos periodistas que se formaron en el periodismo analógico y ahora incursionan en el digital– Alarcón lo graficó con un ejemplo: “Somos una generación bisagra del periodismo. Yo mismo he sido un bicho analógico porque me crié en las redacciones de Página/12 de los 90. Aprendí a hacer periodismo en una máquina de escribir y corté y pegué con tijera y voligoma. Y corrí por los cierres de cada edición. Siento cierta nostalgia de lo que significó esa transición. 

Recuerdo la cobertura de la muerte de (Alfredo) Yabrán: estábamos en su pueblo corriendo con una notebook de esas viejas, pesadísima, en la mano, en la búsqueda de un locutorio desde donde mandar el artículo por un teléfono al que había que destaparle una tapita redonda y con unos ganchitos aferrarte a unos tornillos para establecer conexión y después esperar un sonido infernal como de una teletipo mientras alguien en la redacción que estaba esperando daba el ok de recibido el material.Recuerdo que desesperados a las 10 de la noche vimos que el locutorio estaba cerrado. Y empezamos a golpear las puertas de los vecinos pidiendo un teléfono.De aquello a mi vida actual que desde hace más de dos años está vinculada absolutamente a lo digital, me produce algo de risa y una cierta nostalgia de aquellas coberturas intensas, de cuando los periodistas vivíamos en la calle.Pero ahora con la enorme ductilidad de lo digital no me imagino de otra forma.A la revista Anfibia no la imagino en papel”, concluyó.

Por su parte García Robayo, autora de Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza, Las personas normales son muy raras, explicó el proyecto Zona Gris que está llevando adelante con el ingeniero electrónico y escritor Máximo Chehin y el escritor y programador Roni Bandini. “Es un proyecto que propone un nuevo modelo de edición digital con el objetivo de proveer una experiencia de inmersión en el universo creativo del escritor, a través de una pieza de literatura corta (cuento o nouvelle). El texto tendrá versión en inglés y en castellano y será el punto de partida hacia un conjunto de referencias como: esquemas del proceso de escritura, versiones anteriores, influencias, fuentes, música, entrevistas. El diseño del producto aprovechará el potencial de las nuevas tecnologías, integrando texto, video, imágenes y audio. Estará disponible para tablets pero se podrá acceder desde cualquier plataforma (desktop, smartphones y tablets ejecutando diversos sistemas operativos). Se convocarán autores latinoamericanos que se distingan por la calidad y originalidad de sus obras, y que tengan potencial para mostrarse en otros mercados. Los contenidos variarán según el autor y el cuento.”

El objetivo es ofrecer una nueva experiencia de consumo de literatura que aproveche las posibilidades de la tecnología digital. “Proponer un mecanismo de retribución justo –y acorde con la época– para los autores, inversores y editores.Dar a conocer autores latinoamericanos en mercados de habla inglesa”, explicó Chehin. “Los contenidos se ofrecerán en antologías, que el lector podrá armar a su gusto, seleccionando no menos de cinco obras. La antología de cinco obras será el producto más básico que se ofrecerá. El costo unitario por contenido se reducirá a medida que se incluyan más obras en una antología”, finalizó Bandini en diálogo con Tiempo Argentino.

Respecto de esa premisa de que para Internet deben producirse textos cortos, Alarcón comentó la experiencia de publicar crónicas que en promedio tienen 30 mil caracteres (un poco más de cuatro páginas de un diario tabloide): “Para nosotros era una de las grandes inquietudes. Nos negamos a creer que era así porque si no  no hubiéramos tenido sentido en lo digital y nos demostramos con nuestras publicaciones. El año pasado dimos unas 90 crónicas que tienen entre 25 mil y hasta 60 mil caracteres, como fue el caso de una crónica sobre Corea que publicamos, de Juan Villoro. Empezamos con 15 mil visitas y en el mes de marzo llegamos a 75 mil con picos que tienen que ver con los temas y los autores. Nos encontramos con la audiencia con interés por la actualidad.Cuando la crónica se había instalado como un género que estaba enemistado con la idea de noticia nosotros decidimos acercarnos a ella. No sólo para derribar el mito de “los lectores no leen en Internet” sino que también para derribar el mito de la crónica como sólo el relato de historias extraordinarias. Si se quiere esta es una visión mucho más política de la crónica. En Anfibia las historias que más éxito tienen en la audiencia de Internet son las que hablan de aquello que la gente le parece importante.”

El papa y la edición digital

La frase casi cinematográfica de “¡paren las rotativas!” se usaba para graficar cómo antiguamente cuando una noticia acontecía y cambiaba los planes había que frenar la imprenta con la edición del diario. En los medios digitales también sucede aunque con los tiempos más acelerados de Internet. Alarcón comenta cómo se vivió en Anfibia la sorpresiva elección del Papa argentino. “Teníamos una nota lista para salir. Y ¡eligieron a Bergoglio! Entonces entendimos que no sólo somos una comunidad virtual sino una trama de vínculos, lo que nos permitó reaccionar en los tiempos de la noticia. La antropóloga Rosana Reguillo se ofreció a escribir de madrugada desde México y entregarse a la edición y conseguimos una ilustración maravillosa de una estrella de la ilustración que, conmovido por lo que estaba pasando trabajó para nosotros. Somos una comunidad creativa los que hacemos los medios digitales. Eso nos tiene funcionando.”

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