Casa Babá: cómo es vivir y gestionar un espacio de arte… en pareja

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En tiempos de cierre de espacios culturales agobiados por clausuras, alza de servicios y y achicamiento del consumo, abrir una nueva sala en la Ciudad de Buenos Aires puede ser señal de dos cosas: estamos frente a auténticos emprendedores o auténticos insanos. Conociendo la trayectoria de Facundo Rubiño, sabemos que la respuesta correcta es la primera. El espacio que gestiona junto a junto a su compañera y socia Aldana Dante, ya se puso en movimiento. Se llama Casa Babá, arrancó con una convocatoria de obras, un concurso de fotografía, seminarios de teatro, y la decisión de delegar la curaduría a duplas de artistas externos, que irán definiendo los contenidos: Lisandro Rodriguez, Maruja Bustamante, Lautaro Vilo, Elisa Carricajo, Juan Coulasso, Juan Onofri Barbato, Mariano Tenconi Blanco y Celia Argüello Rena. Hablando sobre estos temas con Facundo, y coincidiendo en que la apertura de un espacio como este es toda una noticia, surgió la idea de que fuera él mismo, “en primera persona”, quien cuente cómo se vive esto de emprender a contramano de los tiempos.

Federico Borobio

Cómo es vivir y gestionar un espacio de arte… en pareja

Por Facundo Rubiño

Por las mañanas, pasar en un segundo del silencio en el cual se da el beso de los buenos días, a preparar vertiginosamente el mate para dos pero también, para tres, para cuatro y para todos los integrantes de las compañía de danza que comienzan a llegar a ensayar y que en un segundo llenan el espacio de música, de risas, de encuentros…  Y frente a frente; ella de mí o yo de ella; entre bocado y bocado a las medialunas que nos alejan de nuestra promesa de “No harinas”, disponernos a contestar preguntas que llegan a través de la página; ocuparnos de la comunicación en redes; colocar los andamios para el mural; y que ella diga que la escalera que sube a camarines tiene que ir más allá y que yo diga que va más acá; que yo le cuente mi idea de unos marcos para la cartelera de obras… (¿O era “su” idea?) que ella me cuente su idea para promocionar el concurso de fotografía… (¿O era mi idea?)… Todas mezcladas nuestras ideas.

Y salir corriendo a recibir a los amigos que llegan, y también al arquitecto; y al herrero que hará la barra del bar; y al electricista que hará la instalación para la exposición, y al “de las gradas”… (Todos son lo “de… algo”), y al director de teatro que necesita un espacio donde ensayar, y al docente que busca un espacio donde brindar sus clases; y al artista visual que está buscando un lugar donde realizar una expo… Y recibir a los programadores invitados que colaboran con la selección de obras que se presentan en el espacio; y damos un mate, y hacemos una visita guiada por el espacio, y luego otra, y otra… y conversamos, y más mate, y más ideas, y encuentros diversos con creadoras y creadores más diversos aún, y entre corridas y corridas, cruzarnos para un abrazo de felicidad compartida; una caricia de felicitación, de aliento para el día que sigue y que necesita que coordinemos horarios; que desarrollemos acciones que estimulen la producción y el trabajo de los artistas,  y que den los números… “que den los números” como un mantra…. Y que nunca den los números. Y que siempre sea un poco más, el gasto, el tiempo… pero también nuestras ganas de que dé; de que todo “dé”, para poder seguir haciendo, compartiendo, sosteniendo en el tiempo… cada vez más enamorados del barrio, del proyecto, y el uno del otro, redescubriéndonos como gestores pero también como personas que comparten un deseo.

Así van dándose éstos días en los que comenzamos a dar vida (O comienza a tomar vida) CASA BABÁ, espacio de arte; y punto de encuentro, ubicado un poquito más allá de Corrientes y Dorrego, pasando por debajo de un paso nivel encantado… a unas cuadras de una mágica Warnes donde se dirimen otras artes; la del perno y el cilindro… Entre los gritos de gol que llegan de la cancha de Atlanta; en un Villa Crespo mitológico, bohemio… Donde aún parecen rondar por las tardes cuando todo cierra, durante el atardecer, los personajes del Adan Buenos Ayres de Marechal, o de Vaccareza y un tango de Celedonio Flores sobrevuelan las huellas escondidas y subterráneas del viejo arroyo Maldonado.

Anochece  en Villa Crespo pero aún las luces están prendidas en nuestra CASA BABÁ. Les damos la bienvenida…  siéntanse como en casa.

 

Fuente: Recursos Culturales

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