El sector cultural y creativo, un potencial para el desarrollo en Cuba

0

Paola Larghi es italiana, reside en Cuba, y desde julio de 1999 es consultora para la ONG italiana CISP (Comitato Internazionale per lo Sviluppo dei popoli) en América Latina (Colombia, Cuba y Venezuela). Desde abril del 2003 es la responsable para el CISP en Cuba, siendo sus sectores principales de acción cultura y desarrollo, seguridad alimentaria (agricultura urbana), medioambiente, ayuda humanitaria.

En el informe que presentamos analiza los desafíos que enfrenta Cuba en el proceso de transformación de su modelo económico, entre ellos, el reconocimiento del papel protagónico que puede cumplir el sector cultural y creativo en función del desarrollo del país, y realiza una breve reflexión sobre las oportunidades y dificultades en el contexto actual de Cuba para desplegar el potencial del sector.

Cuba, sin renunciar a su amplia gama de avances sociales, está transformando su modelo económico desde una gestión y planificación centralizada, combinada con la descentralización y gestión territorial integral, abriendo espacios para nuevos actores económicos en el sector privado, que complementan los esfuerzos gubernamentales y permiten que estos se concentren en actividades estratégicas. La prioridad política de la descentralización se focaliza en el fortalecimiento de los municipios como actores principales de su propio desarrollo desde sus potencialidades, así como en la reducción de gastos y el impulso de nuevos sectores productivos.

Este proceso representa una oportunidad y un desafío: por un lado, ofrece aperturas a nuevas formas de gestión y diversificación económica, a la descentralización en la toma de decisiones, y al desarrollo de un modelo de gestión articulado, inclusivo y participativo. Por otro lado, crea nuevos retos para que los gobiernos, los actores estatales y no estatales, y la ciudadanía reconozcan y afronten estos cambios, tanto en su actitud como en sus capacidades.

En todo este proceso se enfatiza la necesidad de buscar nuevas formas de valorización y auto organización de los recursos locales; culturales, medioambientales, humanos, económicos, financieros, institucionales y administrativos para fomentar el desarrollo local.

En la esfera cultural se reconoce el potencial de la Cultura en su rol de defensa de la identidad, y de los valores sociales, la conservación del patrimonio cultural, creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte (Lineamiento 163). Varios estudios en los últimos años (Garcia, T. 2008) se centran en la relación entre economía y cultura y en el potencial del sector cultural en Cuba para contribuir al desarrollo social y económico del país así como en la relación existente entre cultura y desarrollo de los territorios. Para que haya desarrollo y bienestar espiritual y material de la sociedad es necesario fomentar una cultura de la creatividad, la innovación y el conocimiento. Esto implica también abrirse a nuevas formas de gestión en la cultura.

En el actual contexto del país el 4,3% del Producto Interno Bruto corresponde a las artes y los deportes (ONEI, 2013) sin embargo todavía no se reconocen a los emprendimientos del sector cultural un rol como actores económicos y no hay definiciones claras sobre nuevos esquemas de gestión sectorial que proporcione incentivos para mejorar sus capacidades, ampliando el acceso a los recursos de forma homogénea para todos. La actualización del modelo en este sector requiere de una mirada profundamente renovadora para que se logre equilibrio entre impacto social y económico.

En Cuba existen todas las industrias culturales tipificadas por la UNCTAD aunque tengan diverso grado de desarrollo en su estructuración y marco jurídico específico: Patrimonio cultural; las artes; los medios y está empezando a desarrollarse el área llamada creaciones funcionales como diseño (interior, gráfico, moda, joyerías y juguetes) y servicios creativos (publicidad, I+D) así como nuevos medios, asociados al desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (software, videojuegos, contenido creativo digital, UNCTAD, 2010).

Cada uno de estos sectores posee cadenas de valor complejas, donde las ideas creativas originales vienen transformadas y generan valor y donde intervienen una multiplicidad de actores diversos que constituyen el entramado creativo que habría que impulsar, soportar y consolidar.

Hay una gama importante de instituciones culturales y del sistema empresarial que cumplen un rol en el desarrollo de la producción cultural. A estas se suma un entramado de asociaciones de creadores y promotores culturales con distintas estructuras y funciones, ong, proyectos culturales independientes y Fundaciones, que son parte del ciclo de reproducción de bienes y servicios culturales.

En términos generales puede constatarse un reconocimiento paulatino de la importancia de abordar las dimensiones económicas de la cultura aunque aún no en toda la profundidad y con el nivel de inmediatez que plantean las nuevas dinámicas por lo tanto el contexto actual no propicia el desarrollo del potencial del sector cultural en toda su diversidad.

Las debilidades detectadas a partir de diagnósticos sustentados en investigaciones encuentros académicos, talleres con actores culturales son las siguientes: marco legal inadecuado para el contexto en evolución, limitada tipología jurídicas para poder incorporar la diversidad de actores que están surgiendo; insostenibilidad económica, insuficiente complementariedad entre instrumento de financiación diversos (instrumentos directos e indirectos, presupuesto estatal, sector privado y no profit), escasa articulación intersectorial y escasa participación de los diversos actores culturales en el diseño de políticas y estrategias a estas se unen la insuficiencia de investigaciones y mapeos que demuestren la importancia económica del sector, la insuficiencia de programas de formación especializados en gestión cultural e industrias creativas.

Para seguir leyendo, podés descargar informe completo haciendo CLICK AQUÍ

Comments are closed.