I’m The Mocker anima la cultura del vino con catas en conciertos de música indie

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Copas jóvenes para dar la nota

“Cuesta entender al público joven como consumidor de futuro. No estamos creando consumidores”, dice Cristina V. Miranda, portavoz de I’m The Mocker, un colectivo dedicado a “la promoción del consumo conjunto y responsable de vino y música de calidad”.

Por Rosa Rivas

Frustrados por no encontrar vino en las barras de las salas de conciertos y en los locales nocturnos, decidieron pasar a la acción. Saltaron a escena hace dos años con un nombre tomado de una frase de Ringo Star cuando en los años setenta fue preguntado en una entrevista si era mod o rocker: “I’m the mocker”, contestó el beatle. “Así nos vemos nosotros, una mezcla de mod y rocker”, dicen los promotores del maridaje vino y música, un grupo de gente inquieta relacionada con la música, la enología y el periodismo.

Mocker significa burlón, pero en el caso de este colectivo el asunto enológico se lo toman en serio, aunque apuesten por las presentaciones divertidas y en lenguaje accesible. “Las catas suelen ser aburridísimas, y en un lenguaje críptico que a mucha gente le impone. Si educas en la cultura enológica de forma divertida se crea un vínculo, una relación emocional con lo que bebes, porque pasas un buen rato”, dice Miranda, periodista y sumiller gallega de 30 años que conjuga en este proyecto “vocacional” su actividad en los medios de comunicación y su pasión por el mundo vinícola. Además de esta “aventura personal”, trabaja en la organización del Enofestival, otra oportunidad de hacer cómplices al vino, la música y el público joven.

El festival de Aranda de Duero Sonorama ya demuestra que el vino y el pop tiene gran poder de convocatoria (con miles de personas vibrando en tierra de uvas). Y lo de fundir notas musicales y líquidas no es nuevo, proliferan los encuentros de música clásica y jazz animados con vinos o cavas. “Cuantas más actividades haya de este tipo mejor. Es bueno sumar, conquistar público”, afirma Miranda. “El perfil de los jóvenes está por explotar. Para fomentar la cultura del vino y educar bebedores responsables hay que moverse”, insisten los activistas vinícolas de I’m The Mocker, que miran a Francia como ejemplo.

“Aquí tanto las bodegas como las salas de conciertos y los establecimientos hosteleros tienen que romper tabúes y darle importancia al vino, que para eso somos un país productor, pero el nivel de producción no se corresponde con el de consumo. También tienen que hacer un esfuerzo en conservar y tratar bien los vinos. El fomentar buenas experiencias en torno al vino crea también buena imagen de marca”, subraya Miranda. Con la organización de festivales de música y vino, catas-concierto en espacios públicos y catas a medida en casas I’m The Mocker ejercita su militancia enológica y su instinto musical. Apoyan a bandas indies y a cantantes que empiezan. Cuentan con un canal, The Mocker TV, y son activos en las redes sociales. En sus vídeo-entrevistas siempre hay una copa de por medio, los artistas hablan y paladean.

Los ideólogos del colectivo eligen siempre los vinos que les gustan, subrayan. No se casan con una bodega en concreto. “Queremos mantener la independencia”, aseguran. Aunque algunas bodegas que al principio se muestran remisas a lanzarse al ruedo juvenil luego se animan y repiten. Incluso las hay que ya apuestan por el consumidor actual incluso con etiquetas pop. Es el caso de Pago los Balancines con Crash Wines, vinos jóvenes de las añadas 2011 de White (blanco con uvas macabeo y verdejo), Pink (rosado con cabernet sauvignon y garnacha negra) y Red (tinto con garnacha negra y tintorera, syrah y tempranillo). Esta bodega extremeña, de Oliva de Mérida (Badajoz), con vinos de la denominación de origen Ribera del Guadiana, se alía con I’m The Mocker para su próxima cata-concierto del 13 de diciembre. Será en el madrileño Fotomatón Bar, y allí presentará Bandini su álbum Thankfulness. Mientras la banda desgrana sus canciones, los espectadores vaciarán sus copas. Allí, como en todas las actividades de los Mocker, solo se beberá vino.

Fuente: El País

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