Se presentó el GETI (Grupos Estables de Teatro Independiente), una agrupación tanto cultural como política
0Cuando los grupos se agrupan
“Durante los últimos años escuché a gente importante decir que no hay grupos estables de teatro en la ciudad de Buenos Aires. Pero siempre hubo”, apuntó el director, actor y docente Diego Cazabat, no sin resquemor, en la presentación de una organización que viene a demostrar precisamente eso: la existencia (y la persistencia) de una modalidad del quehacer teatral. Modalidad que tiene que ver con confiar en (y necesitar de) los otros para crear, y con crear por fuera de lo que exige el sistema de producción comercial. Es una entre tantas posibilidades del quehacer teatral, pero lo que no puede discutirse es que “es”. El GETI (Grupos Estables de Teatro Independiente), una agrupación tanto cultural como política, acaba de nacer. Y con más de un objetivo, según explicaron algunos de sus miembros el lunes en el Centro Cultural de la Cooperación.
Por María Daniela Yaccar
Si bien en esta oportunidad fue presentado formalmente, el GETI lleva un año de reuniones en las casas de los teatreros y, como los grandes movimientos artísticos, ya cuenta con un manifiesto. En el escrito, que se repartió durante la charla en la sala Jacobo Laks del tercer piso del CCC, sus integrantes se definen como herederos del Movimiento de Teatro Independiente y como hacedores de un teatro “sin patrón ni mediación privada o estatal que rija su organización interna”. Entre los objetivos, que puntualizaría Nelly Scarpitto durante el encuentro, hay varios: la discusión de la gestión, la administración de recursos y políticas culturales; el desarrollo de actividades de orden artístico, social y militante, y la posibilidad de entrar colectivamente en la discusión política son algunos. “El trabajo colectivo brinda la capacidad de desarrollar en tiempo y sin las imposiciones del mercado el hecho teatral en su totalidad, de manera profunda y real”, sostiene el GETI. “Además creemos en la potencia artística, social y política de un teatro que se produce en grupo.”
Este lunes nublado, la sala se colmó de artistas de diferentes generaciones. La mixtura etaria de los asistentes fue un punto a favor para los albores de una organización que se propone, en principio, hacer visible un modo de encarar el trabajo. Dentro del GETI hay grupos jóvenes, como El Bachín, que nació en 2000, casi junto con el CCC, y otros de larga trayectoria, que acumulan 30 o 35 años de teatro colectivo. Los oradores decían estar sorprendidos por la convocatoria. Ellos están acostumbrados a este tipo de reuniones y saben lo que cuesta a veces organizarse, el compromiso con estas cuestiones, sobre todo cuando quienes hacen teatro de esta manera tienen que desdoblarse entre el deseo y la necesidad: es decir, por un lado, ganarse el pan, y por el otro crear, en muchos casos solamente por el placer que la creación conlleva y con obstáculos de diversa índole.
