Temer abusó: el presidente interino de Brasil elimina el Ministerio de Cultura

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“Queda extinto el Ministerio de Cultura”. La impactante medida fue aprobada y publicada el 12 de mayo de 2016, a menos de seis horas de la asunción del nuevo presidente, y ya generó una oleada de críticas dentro y fuera de Brasil.

Por Federico Borobio

La saga previa incluyó la posibilidad de bajar su rango al de una simple Secretaría, pero finalmente se decidió disolverlo y fusionarlo con el Ministerio de Educación. El nuevo titular de la cartera es José Bezerra Mendonça Filho, diputado y furioso opositor al gobierno de Dilma, quien carece de formación y experiencia alguna en los campos de educación y cultura. Todavía no se definió quien se encargará específicamente del área cultural, pero los nombres que circulan son de mujeres: la idea sería intentar compensar la imagen machista que transmite la composición del nuevo gobierno por la evidente ausencia del género femenino en sus filas.

El futuro de las múltiples iniciativas y actividades del disuelto Ministerio es una incógnita, aunque dados estos antecedentes las perspectivas no son alentadoras. Se desconoce cómo impactará en el sector la pérdida en la capacidad de gestión, la posible interrupción de programas que alcanzaban a miles de proyectos y millones de personas en todo el país, los cambios que tendrán las leyes de incentivos y fondos de Cultura, y en términos generales, el achicamiento de fondos que se perfila en el horizonte, a la luz de las persistentes campañas mediáticas dedicadas a asociar la inversión en cultura con un gasto superfluo.

El ahora ex-ministro Juca Ferreira consideró la medida una “irresponsabilidad” y “un retroceso de más de 20 años”. Alfredo Manevy, Secretario Ejecutivo del Ministerio de Cultura entre 2008 y 2010 y actual director general de SP Cine, opinó que “la fusión es un eufemismo para la extinción del ministerio”. Y amplió: “de un plumazo, toda una acumulación de acciones, conocimientos y proyectos corren el riesgo de desaparecer. Estamos en el túnel del tiempo hacia un pasado oscuro, a una mentalidad anterior a la década de 1970”.

SIN FIESTA

“Parece que hay personas que quieren celebrar. Yo, en este primer momento del gobierno de Michel Temer, tengo un gran reclamo para hacer: la extinción del Ministerio de Cultura es un acto retrógrado”. Así arranca la nota de opinión titulada “Sin fiesta”, que publica Caetano Veloso en O Globo. Y fundamenta: “El Ministerio de Cultura ha demostrado que es necesario en Brasil. Hoy tenemos estudios y proyectos de Brasil que son referentes para las organizaciones internacionales que se ocupan de los derechos de autor en el entorno digital. Somos (o fuimos) pioneros en la lucha en defensa de los creadores, que se han encontrado sin saber qué, cómo, cuánto y cuándo recibirán la difusión de su trabajo en las plataformas de streaming. La Dirección de Derechos Intelectuales (DDI) del Ministerio de Cultura se estaba convirtiendo en un “grupo de reflexión” especializado en estas cuestiones. Por no hablar de la situación del audiovisual, que se convirtió en una actividad superavitaria; los Puntos de Cultura, tratando de controlar y proteger los centros de creación artística en todo el país; la atención al patrimonio histórico… el Ministerio de Cultura ha demostrado que el país tiene que dar a la producción cultural el valor que se merece”.

EL SECTOR CULTURAL RESPONDE

Caetano, junto a otros artistas e intelectuales de Brasil entre los que figuran Chico Buarque, Carlinhos Brown, Gilberto Gil, Djavan e Ivan Lins, suscribieron una carta abierta al presidente interino en la cual se califica de “grave retroceso” la eliminación del Ministerio de Cultura.

El texto, impulsado por la Asociación Busque Saber y el Grupo de Acción Parlamentar Pro-Música, señala que la creación del Ministerio de Cultura en 1985 se encuentra “entre los grandes logros de la identidad democrática brasileña” y que su existencia “se debe al merecido reconocimiento del papel extraordinario que el arte brasileño jugó en la difusión de un país joven, dinámico, cálido y creativo”. Tras reseñar el proceso de crecimiento del Ministerio y sus avatares a través de distintos gobiernos, afirma que “la cultura de un país, además de su identidad, es su alma. El Ministerio de Cultura no es una mesa de negocios”… “La cultura es la creación del futuro y la preservación del pasado. Sin la promoción y protección de nuestra cultura, a través de un ministerio con el que se identifica y se dedica, Brasil va a cerrar las cortinas de un gran escenario abierto para el mundo. Si el Ministerio de Cultura pierde su estatus y se somete a un ministerio que tiene otro carácter central, que, por cierto, no es fácil de cumplir, se corre el riesgo de tirar una experiencia entera que se ha desarrollado sobre, entre otras cosas, la regulación de los derechos de autor, la legislación sobre diversos aspectos de Internet (el reconocimiento y el respeto de las organizaciones internacionales especializadas), protección de activos y apoyo a las manifestaciones”.

“La desaparición del Ministerio de Cultura bajo su mando”, concluye la carta, “es considerado por la comunidad artística como un importante revés. El Ministerio de Cultura es el principal medio por el cual se puede desarrollar una situación de tolerancia y respeto a las diferencias, algo fundamental para el momento en que el país está experimentando. El ahorro que supuestamente generaría extinguir la estructura del Ministerio de Cultura…es un error, y no justifica el enorme daño que causará a todos los que son atendidos en el país por las políticas culturales del Ministerio. Además, a través de las políticas adecuadas, la cultura brasileña pretende ser una fuente permanente de desarrollo y de riqueza económica para el país”.

Mientras este nuevo capítulo apenas comienza, ya se está motorizando desde las redes sociales una juntada de firmas bajo el título Rechazo a la eliminación del Ministerio de Cultura de Brasil, impulsada por la Red Latinoamericana de Gestión Cultural.

Fuente: Recursos Culturales

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