Recuperan cines de barrio mediante la gestión social de vecinos y cinéfilos

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Contra la tendencia de la última década y a pesar de la masificación de los sistemas de sitios on line que ofrecen películas y series, los cines de barrio empiezan a resurgir en España de la mano de distintos sistemas colectivos de rescate, que reúnen a vecinos, cinéfilos y nostálgicos que no quieren resignarse a perder aquellas salas históricas que fueron parte de los tesoros más preciados de la vida social del siglo XX.

La crisis económica de 2008/2009 golpeó fuerte en los cines de barrio españoles. A la crisis por la piratería y el cambio cultural que suponen los sitios de series y películas on line, se les agregó la merma de público y la suba de impuestos (21% de IVA) que provocó el cierre de la mayoría de las salas independientes. Los cines de las grandes cadenas comerciales eran los únicos sobrevivientes de una de las opciones de diversión cultural más arraigadas.

Pero hacia 2012, esa tendencia comenzó a revertirse de la mano de vecinos y cultores del cine de arte que se empezaron a organizar para reabrir las salas de barrio y darles un nuevo impulso. El primero fue el CineCiutat, de Mallorca, que impuso un modelo de gestión comunitaria que complementó una cooperativa de trabajo que se encarga de organizar las cuestiones operativas y un sistema de asociados que participa activamente de la programación y el resto de las actividades del cine, un modelo tomado del sistema Community Supported Cinema, aplicado en Estados Unidos e Inglaterra.

Tras la reapertura del CineCiutat, se sucedieron varios grupos que los imitaron. En Santiago de Compostela el Numax; en Valencia los cines Aragó; los cines Zoco, de Madrid, y en Barcelona el Zumzeig; son los casos más conocidos de cines de barrio recuperados, todos ellos conformados como cooperativas de trabajo. En el caso de los valencianos, la particularidad es que la decisión de reabrir las dos salas que administran surgió como una posible salida laboral de un grupo de trabajadores que no tenía relación directa con el cine como en el resto de los recuperados.

El Zumzeig también tiene una historia especial. Quien impulsó su pase a la comunidad fue el propio dueño, Esteban Bernatas, quien organizó encuentros con vecinos y cinéfilos de la zona para anunciarles que no podía mantener el cine y que estaba dispuesto a impulsar que un grupo cooperativo se haga cargo.

En todos los casos, las salas se han reconvertido en un espacio cultural que trasciende la proyección de películas. En los programas de las salas recuperadas abundan las charlas, coloquios y cursos donde se aprende sobre las tendencias en el cine y sobre cómo hacer cine, además de otras actividades de interés para los socios.

La movida cultural que ha despertado en las ciudades donde se han organizado para recuperar las salas tradicionales llevó a formar en 2015 la Asociación CineARTE, donde las cooperativas y otros cines que sobreviven con esfuerzo a los cambios sociales y económicos buscan hacerse fuertes con la oferta de películas de autor y el fomento del cine de países que no participan del circuito tradicional ni del mercado de nuevas series y películas creadas para internet.

 “La idea es que el espectador no sea un ente pasivo, queremos invitarlo a reflexionar y debatir después de la proyección. Con este tipo de gestión queremos demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera, más ética, social, dispuesta a asumir riesgos, en la que el rendimiento económico no es lo principal. Y teniendo en cuenta las demandas del espectador”, explican Yonay Boix y Javier Rueda los portavoces del Zumzeig. En una nota del diario El Mundo.

Para más información sobre este tema recomendamos:

http://www.publico.es/culturas/cooperativismo-llega-al-cine.html

http://www.elconfidencial.com/cultura/cine/2014-09-10/las-cooperativas-de-las-salas-de-cine-se-alian-para-sobrevivir_188846/

Fuente: Red PP

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