Vivir en la Tierra: un registro documental sobre los asentamientos de América Latina
0“Vivir en la tierra”, la exposición de fotografías de Andy Goldstein que abrió sus puertas en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, reúne 60 imágenes de gran formato que retratan la intimidad de familias que habitan asentamientos informales, un trabajo que llevó al artista argentino en un itinerario por catorce países de América Latina.
Precarias viviendas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, Guatemala, México, Perú y República Dominicana buscan dar cuenta de las condiciones sociales y económicas de más de 174 millones de habitantes, según datos de la CEPAL de 2011.
La vivencia personal de cada uno de los retratados se proyecta en escenas en las que ellos ha elegido cómo y dónde posar; obras que muestran no solo la vivienda sino, sobre todo, la vida de quienes la habitan.
La cotidianeidad de esos pobladores es una “acumulación de penurias y de objetos con que cada familia viene intentando desde hace mucho suplir lo que le falta, una privación sistemática”, en palabras del sociólogo Néstor García Canclini, del texto que acompaña el libro homónimo que reúne estas imágenes.

Imposible no conmoverse frente a ellas: pisos de tierra, sogas que atraviesan la sala, endebles techos de chapa, camas sin colchones, ropa que cuelga de las paredes, alguna silla de plástico rota, televisores, una frazada sobre la pared y las miradas de sus protagonistas, que lo dicen todo, secuencias que se hunden en el corazón del espectador.
“Fueron dos años de trabajo de campo pero este proyecto lo estuve amasando durante 25 años. Hubo un trabajo previo muy hondo”, explica Goldstein a Télam sobre la labor que realizó junto a la organización Techo, los mismos que llevan adelante Un techo para mi país, quienes facilitaron al artista la entrada a estos asentamientos y el contacto con sus habitantes.
-Télam: ¿Qué similitudes encontró en los asentamientos a medida que recorría los diferentes países?
-Goldstein: Lo más impresionante es que salvo situaciones puntuales no hay manera de saber en qué país se tomaron las fotos: ¿Argentina? ¿Costa Rica? La pobreza es una sola, uno podría invertir y parafrasear a Tolstoi, con que las familias ricas lo son cada una a su manera y que las familias pobres todas se parecen.
Una familia en Costa Rica vio que podía poner un pedazo de madera debajo de la pata de la cama para equilibrarla y otra familia en Honduras -señala las fotos- hizo exactamente lo mismo.
-Télam: ¿Cómo fue asistir a estos sitios como espectador o testigo, sin intervenir?
-Goldstein: es un proceso que tengo que digerir, de momentos soy cronista porque estoy documentando algo pero fui el primero que quiso ver lo que estaba pasando adentro de esas casas. Casi nadie vio lo que pasaba acá adentro. Y eso fue inesperado. De golpe, es una documentación antropológica.
Ser testigo sin intervenir es muy duro, en algunos casos no pude. En una foto hay un nombre con un asma muy severo y estaba a tres horas a caballo de una salita y no tenía plata para el puff entonces de cada tres ataques de asma que tenía, dos se los aguantaba, para racionalizar, entonces le dejé un dinero para que pueda comprar los puffs.. Pero la verdad es que hay montones de situaciones en las que queres hacer algo pero tenés que seguir haciendo tu trabajo.

Para tomar las imágenes, Goldstein utilizó la técnica del “Panorama”, una tecnología de última generación que se usa también para fotografiar desde aviones, de manera tal que absolutamente todo lo retratado se mantiene en el mismo plano, gracias a una docena y a veces más de fotogramas que conforman la toma y jerarquizan todos los detalles.
“Las fotos realmente son un damero, un rompecabezas y con un software especial se ensamblan. En algunas, se tomaron hasta veinte fotografías con un aparato especial que va haciendo el movimiento necesario para no perder ningún fragmento”, detalla.
