Crowdfunding, una vía posible para el financiamiento de proyectos culturales

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Recientemente la revista Indicadores Culturales, editada por la Universidad de Tres de Febrero (UNTREF), publicó un amplio informe sobre crowdfunding que hoy compartimos con nuestros lectores. El trabajo explica de qué se trata este mecanismo de obtención de recursos y hace un repaso de los antecedentes, actualidad, modalidades y alcances del financiamiento colectivo para la cultura, así como su impacto en cifras en Europa, EEUU y países de habla hispana. Si bien cabe aclarar que el material fue producido en 2014, las tendencias señaladas en el mismo siguen vigentes.

Por Federico Borobio

Aunque lleva ya varios años de vida, el mecanismo del crowdfunding o financiamiento colectivo es aún desconocido para la gran mayoría de los artistas, gestores y emprendedores culturales. Lo cual supone una verdadera lástima, ya que se trata de una tendencia en franca expansión que ha permitido concretar muchísimos proyectos que, de otra manera, habrían quedado en apenas una buena idea.

Y es que el crowdfunding es apto para generar recursos que posibiliten proyectos de todo tipo y tamaño, no depende de la voluntad y posibilidades del Estado o de empresas privadas, no reconoce fronteras geográficas y se basa en unos de los pilares de las nuevas formas de gestión: la economía colaborativa.

Veamos de qué se trata, cuál ha sido su evolución en los últimos años y cuáles son sus perspectivas a futuro.

Un poco de historia: mecenas, colectas y multitudes activas en línea

Al hablar de los antecedentes del crowdfunding muchos se remontan a la Antigua Roma y a la figura de Cayo Cilnio Mecenas, promotor de las artes que dio nombre al sistema de mecenazgo, entendido como la acción de particulares que deciden promover la producción artística o científica donando recursos económicos propios. Si bien el crowdfunding apela a aportes privados, las diferencias son importantes: no se trata aquí de un benefactor de las artes que verá su figura pasar a la posteridad por su gentil donación, sino de una multitud de colaboradores que formarán parte de una construcción colectiva y quizás reciban simplemente un agradecimiento por email. Además, el mecenas solía jugar un papel determinante y condicionante para la obra artística. En el crowdfunding quien propone el proyecto a realizar, sea una obra, producto o servicio, es el creador, y los aportantes suman su colaboración porque confían en su propuesta. De hecho, al no depender de los criterios de una discográfica, productora, inversores, editoriales o sponsors para obtener el financiamiento, el creador gana en independencia.

Para tener un punto de referencia mas ajustado deberíamos pensar en las colectas, esos llamados a obtener una gran cantidad de donativos para hacer realidad un proyecto que moviliza emociones y aspiraciones de un sector de la sociedad. Esta es una característica presente en el crowdfunding: apela a la cantidad, la afinidad, la participación. Una suma de pequeños esfuerzos para hacer posibles grandes logros. Nada nuevo hasta aquí, como se puede apreciar. De hecho, una idea similar a la que sustenta lo que en argentina llamamos “espectáculos a la gorra”.

Entonces ¿Qué es lo que hace tan especial al crowdfunding?

A partir del uso de las nuevas tecnologías, las posibilidades de obtener recursos a través de estas modernas colectas (si es que estos cambios cualitativos permiten seguir usando el término) se amplían de manera exponencial. Ahora el creador, de manera directa, puede llegar a un número de colaboradores con el único techo de la capacidad de seducción del proyecto que se desea concretar. La clave está en que el proyecto se encuentre con su público, y en que este se involucre aportando y difundiendo la propuesta, para que la sumatoria de adherentes permita hacerlo realidad. Tal como viene ocurriendo con los nuevos modelos de negocio nacidos al calor de internet, los intermediarios entre creadores y público tienden a desaparecer.

El modelo básico es el siguiente: el autor, creador o productor agrega su proyecto a una plataforma en internet, donde explica el objetivo que desea alcanzar, lo difunde utilizando las redes sociales y propone a los potenciales aportantes una serie de formas de colaboración para concretarlo. Estos aportes suelen ser económicos, aunque en algunos casos pueden consistir en ayudas en especie, servicios u otros recursos, como por ejemplo el voluntariado. A cambio del aporte, el creador ofrece las llamadas “recompensas”, que pueden ir desde un agradecimiento en las redes sociales hasta la realización de un concierto en el living del colaborador, una versión de lujo del producto que se desea producir, un libro dedicado, etc. En materia de recompensas no existen en principio reglas ni límites a la imaginación. Se trata de generar una devolución por ayudar a hacer posible el proyecto, y esta devolución no necesariamente implica un gran valor económico. Recordemos que aquí juegan aspectos emocionales y afectivos, y un apretón de manos de nuestro artista favorito, sumado al sentirnos parte de la realización de una obra puede valer más que un premio en billetes. Por otra parte, el beneficio económico para la plataforma consiste generalmente en un porcentaje de lo recaudado por cada proyecto, que ronda en promedio el 5 por ciento.

Este modelo ha sido denominado “crowdfunding de recompensas” y es el más difundido. También se han desarrollado otras modalidades, como el llamado “equity crowdfunding” (donde los aportantes reciben participaciones  en el proyecto a la manera de accionistas de una empresa) y el “crowdlending” (otorgamiento de préstamos financiados de manera colectiva).

Desde las experiencias de Marillion, la banda de rock británica que en 1997 pudo realizar su gira por los Estados Unidos gracias a los 60 mil dólares recaudados de manera directa por sus fans a través de internet, pasando por el emblemático caso español de financiamiento colectivo para el largometraje El Cosmonauta, hasta llegar al modelo de crowdfunding mediante plataformas específicamente dedicadas a este modo de financiamiento, mucha agua ha corrido bajo el puente.

El nacimiento en 2007 de la plataforma Kickstarter, fundada por Perry Chen, Yancey Strickler y Charles Adler, constituyó un hito en la corta historia del crowdfunding. A través de ella se pudo finalizar en 2013 “Inocente”, el primer film financiado por este sistema que resultó ganador de un Oscar de la Academia (mejor cortometraje documental), y un año más tarde el realizador Spike Lee concreta una campaña exitosa bajo el lema de “Join Spike”, que le permite en menos de un mes financiar su película “Da Sweet Blood of Jesus”.

En el video que grabó para promocionar su campaña, Lee destacaba que el tema de las donaciones, colectas y ayudas masivas para concretar una producción artística no le resultaba algo extraño. Estaba dando en el clavo en cuanto a la fructífera relación que se establece de manera natural entre estos mecanismos de financiamiento y el arte. Transcribimos: “Cuando no había redes sociales existía escribir cartas, hacer llamadas, apretones de mano. No es algo nuevo para mi, salir a reclutar tropas tratando de movilizar a la comunidad. Me aparecía en la casa de las personas. Cuando comenzamos “Malcom X”  sabíamos que no teníamos suficiente dinero para terminar el film. Yo lo sabía, la compañía lo sabía, todos lo sabían. Ponía todo mi sueldo, hasta que un día me dije, Spike, conoces bastante gente negra, tienes sus teléfonos… Bill Cosby, Prince, Janet Jackson, Tracy Chapman, Peggy Cooper Davis, Oprah Winfrey, Magic Johnson, y Michael Jordan. Cuando pides un favor así, no puedes volver atrás… pero valió la pena. Esas generosas personas permitieron a Denzel Washington hacer su mejor performance en cine”

Tanto por su mecánica de funcionamiento como por su espíritu participativo, el crowdfunding se ha convertido en una alternativa real para la obtención de recursos para el sector cultural: la categoría “cine y video” ha sido la que obtuvo mas financiamiento a nivel global, tanto en número de colaboradores como en dinero recaudado. Repasemos algunas cifras.

Los alcances del financiamiento colectivo en cifras

A ocho años del surgimiento de Kickstarter, las plataformas de financiamiento colectivo se han multiplicado por cientos. Las hay locales, regionales, internacionales, temáticas, genéricas, de nichos. En términos generales, la financiación en línea ha crecido un 200 % por año durante los últimos 3 años, y asciende a más de 6 billones de dólares a nivel mundial. (1)

Para tener una idea de las perspectivas del sector, resulta ilustrativo el trabajo realizado por la empresa de análisis de datos y estudios de mercado en la industria del crowdfunding HiveWire, junto al sitio web de comercio electrónico Shopify. Se trata de un estudio sobre las 400.000 campañas finalizadas exitosamente en las dos plataformas orientadas a la creatividad más conocidas, Kickstarter e Indiegogo, hasta agosto de 2014. (2)

De acuerdo al mismo, se espera que Kickstarter e Indiegogo recauden en conjunto para sus proyectos 4.350 millones de dólares en 2015. La evolución en el tiempo de lo recaudado por ambas compañías resulta impactante: US$ 138 millones en 2011 y US$ 1.170 millones hacia 2013, que prometen casi cuadruplicarse durante el año en curso.

Cuadro 1

Cuadro 1. Evolución de la recaudación de Kickstarter e Indiegogo en millones de dólares (2015 estimado).

Con una aclaración: las campañas en Kickstarter triplicaron en recaudación a las de Indiegogo. Kickstarter sumó US$ 1.200 millones contra US$ 378 millones de su competidora. Es que la empresa con base en Nueva York ha logrado consolidarse como sinónimo de financiamiento colectivo a punto tal que, de acuerdo al buscador de términos de Google, la palabra “Kickstarter” quintuplica las búsquedas en relación a la mismísima palabra “crowdfunding”. Y no sólo se trata de recaudación y visitas. Las tasas de éxito de las campañas llegan al 43,4 % en el caso de Kickstarter, frente a un promedio de entre el 9,5 y el 17,1 por ciento en las de IndieGoGo.

El cierre del año 2014 para Kickstarter habla a las claras de la fuerza del fenómeno:  3.300 millones de aportantes, 22.252 proyectos financiados con aportes por más de 529 millones de dólares. El número de aportantes y proyectos se incrementa de manera constante. En 2013 aportaron 3 millones de personas para 19.911 proyectos exitosos, y en 2012 las cifras eran de 2,2 millones de aportantes y 18.109 proyectos exitosos.

Pero esto se pone más interesante todavía. Tres datos relevantes:

  • La categoría que consiguió financiar la mayor cantidad de proyectos en 2014 fue “Música” (4.009), seguida por “Cine y video” (3.846).
  • La mayoría de las campañas realizadas en la plataforma Kickstarter corresponden a proyectos culturales. En totales históricos, las tres categorías con más proyectos financiados son“Música” (19.146),  “Cine y video” (16.887) y “Artes” (6.999).
  • Perfil de los aportantes: 2,2 millones de personas (las dos terceras partes del total) respaldaron un proyecto por primera vez en 2014. El crowdfunding se expande.
Cuadro 2

Cuadro 2. Recaudación obtenida por categorías en la plataforma Kickstarter, año 2014.

Entre los proyectos culturales mas destacados brilló el reproductor de alta definición Pono, impulsado por el músico Neil Young, fuerte crítico de los formatos comprimidos de música que arrasaron con los vinilos en la era digital. El sueño de Young se hizo posible con el aporte de 18.220 personas que recaudaron US$ 6.225.354, y el reproductor comenzó a comercializarse en enero de este año con un precio de venta al público de 400 dólares. Su lanzamiento fue acompañado por la Pono Music Store, donde se puede adquirir música en alta definición acorde a las capacidades del nuevo reproductor.

Otro caso impactante es el de “The Veronica Mars Movie Project”, versión para cine de la serie original “Veronica Mars TV show” protagonizada por Kristen Bell entre 2004 y 2007. En ese tiempo se generó una fuerte comunidad de fans, que sería la llave para concretar el regreso de la historia. Rob Thomas, director y coautor del film contó que tras años de intentarlo, el crowdfunding parecía su última esperanza. «Había visto a un amigo recaudar US$ 10.000 para financiar un álbum que estaba haciendo y empecé a preguntarme qué pasaría si tratáramos de recaudar un par de millones de dólares para financiar la película”. Funcionó: 91.585 de colaboradores aportaron no un par, sino más de cinco millones de dólares (US$ 5.702.153, exactamente).

Un tercer proyecto vinculado a la cultura que dejó su marca fue Reading Rainbow. Nacido como un programa de TV (donde permaneció al aire por 23 años) con el propósito de incentivar la lectura en los niños, LeVar Burton, que fuera su productor ejecutivo y presentador, inicia una campaña en Kickstarter para multiplicar el alcance del proyecto, haciéndolo llegar en forma gratuita a los colegios y poniéndolo a disposición en internet, consolas de videojuegos y otros dispositivos. El objetivo económico era recaudar un millón de dólares. Se consiguió en 24 horas. La campaña culminó recaudando 5.408.815 dólares (540 por ciento de la meta original) a través de 105.855 donantes. Hasta ahora, este es el récord histórico en Kickstarter.

Dicho esto, corresponde señalar que, si bien los proyectos artísticos y culturales han sido los que lograron mayor cantidad de campañas exitosas, no son los que han logrado las mayores recaudaciones. Visto desde esa perspectiva, los proyectos tecnológicos predominan (125 millones de dólares en 2014), seguidos del diseño (US$ 96 millones) y los videojuegos (US$ 89 millones). Aún así, entre los diez proyectos que más dinero obtuvieron en la historia de Kickstarter, tres de ellos son artístico-culturales, otros tres entran en la categoría “diseño de productos”, hay tres más en la categoría “videojuegos” y uno en “hardware para juegos”. Si utilizamos el concepto de “industrias creativas” como parámetro, vemos que nueve de los diez proyectos más financiados entran en esa categorización.

Para cerrar el tema Kickstarter: al momento de escribir estas líneas, el monto total histórico por aportes en la plataforma es de 1.589.280.653 dólares, con 80.078 proyectos financiados por 8.143.725 personas que realizaron 21.001.592 de aportes (la plataforma permite seguir estas cifras en tiempo real).

Crowdfunding en castellano

Hacia fines de 2014 la Universidad de Cambridge y la compañía internacional de servicios fiscales, transacción y asesoramiento EY, con el apoyo de asociaciones del sector, inician un estudio comparativo de la financiación colectiva en Europa. (3)

Del mismo surgen en principio conclusiones similares a las mencionadas para el caso de los Estados Unidos: este mecanismo de financiamiento crece y se expande velozmente, y los proyectos culturales están entre sus principales beneficiarios.

En el caso de España, los aportes por esta vía pasaron entre 2013 y 2014 de 29 a 62 millones de euros, lo que implica un incremento del 114 %, observándose un porcentaje similar a nivel europeo. Hacia el año 2012 el monto alcanzaba apenas los 10 millones en la península ibérica. El total de fondos recaudados por medio del financiamiento colectivo en España para el ciclo 2012-2014 fue de 101 millones de euros.

El informe agrega además un desglose interesante, por tipo de financiamiento.

En el caso del crowdfunding tradicional (recompensas), pasó de 8,1 millones de euros en 2012, a  19,5M€ en 2013 y alcanzó los 35,1M€ en 2014. El aumento relativo 2013-2014 fue del 111 %.

El monto del “crowdlending” (préstamos) fue de 0,6M€ en 2012, llegó a 2,8M€ en 2013 y cerró el 2014 con 13,7M€. Fue el tipo de crowdfunding que mostró un mayor incremento: 363 por ciento entre 2012-2103.

Finalmente, según las mediciones del llamado “equity crowdfunding” (inversores), su progreso fue de 1,2M€ en 2012 a 6,2M€ en 2013, llegando a 10,5M€ en 2014, con un aumento del 234 %.

Cuadro 3

Cuadro 3. Evolución de la recaudación en España 2012-2014 (en millones de euros).

El crecimiento en España es liderado por tres plataformas de referencia, aunque aquí también el fenómeno excede a los grandes y se dan casos de crowdfunding de nicho, como Kifund, dedicada exclusivamente a proyectos audiovisuales. Las pioneras han sido Lánzanos y Verkami, nacidas en 2010, orientada esta última a proyectos creativos (libros, películas, fotografía, revistas culturales, comics, videojuegos).

Pero sin dudas la plataforma española mas potente y original en la actualidad es Goteo, que alberga entre otros a proyectos sociales, tecnológicos, de diseño y solidarios. Goteo se enmarca a sí misma como “parte de una corriente internacional de varias iniciativas digitales y offline que emergen tratando de reconfigurar el modo como nos relacionamos y progresamos social y económicamente, como son: el crowdsourcing, las redes peer-to-peer, los microcréditos, las monedas complementarias, la economía de la larga cola, las nuevas formas de economía solidaria, la cultura libre o los nuevos procesos de participación y socialización en un sentido amplio.”(4) Los proyectos que promueven apuestan por lo tanto al código abierto, el conocimiento y la cultura libre, el desarrollo social y las licencias libres y/o abiertas. De hecho, con toda coherencia, el código de la plataforma ya se encuentra accesible  bajo una licencia AGPL3. (5)

Desplazando lo mirada hacia Latinoamérica, podemos ver que el crowdfunding se ha desplegado a lo largo de todo el territorio. Hay plataformas en Argentina, Brasil, Chile, México, Colombia, Perú, Puerto Rico, Paraguay y Venezuela. Incluso en Cuba funcionó la plataforma Yagruma, aunque el proyecto debió cancelarse debido a las dificultades que para el flujo de dinero generaba el bloqueo norteamericano sobre la isla.

La principal plataforma de crowdfunding en la región es sin lugar a dudas Ideame, nacida en 2011, con base en Argentina y Chile, y que en 2014 abrió oficinas en Colombia. Sus números hablan de más de 850 proyectos financiados, con una recaudación total que supera los 2,7 millones de dólares mediante el aporte de más de 60.000 colaboradores. Ha recibido proyectos de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Colombia, México y los Estados Unidos, y entre 2012 y 2014 la cantidad de proyectos exitosos al año se incremento en un 360 por ciento. Actualmente cuenta con 210.000 usuarios registrados.

Si bien no se trata de una plataforma exclusivamente dedicada al arte y la cultura (sus categorías incluyen, por ejemplo, deportes, eventos, festejos, juegos, medio ambiente, moda, tecnología, viajes), los proyectos culturales son predominantes. Cine y video, editorial, musica, emprendimientos, artes visuales y artes escénicas, en ese orden, son las categorías con más proyectos.

Otro portal, este sí instalado específicamente en el espacio de los proyectos culturales, es Panal de Ideas, de Argentina. Tiene la particularidad de no cobrar comisión a los proyectos exitosos: los creadores deciden antes de iniciar su campaña cual será el monto que donarán a Panal como contraprestación.

El financiamiento colectivo parece adaptarse muy bien a la idiosincrasia de países con creadores acostumbrados a manejarse en contextos adversos, con escaso aporte del sector público y poco acompañamiento del privado. Agustina Lipovich, directora de proyectos de Ideame, describe esto con claridad. “Particularmente en América Latina, los sectores artísticos han estado tradicionalmente al margen del sistema, con vasta experiencia en materia de autogestión. El financiamiento colectivo se posicionó como una posibilidad hecha a medida para  conseguir los medios necesarios (no solo dinero sino también todo tipo de recursos) y así poder llevar a cabo grandes proyectos…no solo han logrado reunir el dinero suficiente para hacer sus proyectos realidad, sino que han logrado encontrar a su público y relacionarse de forma directa con quienes consumen sus producciones, eliminando a los intermediarios que se quedan con altos porcentajes de ganancia”. (6)

El proyecto más destacado de Ideame tiene un perfil que confirma esta idea del artista independiente que consigue concretar su propio proyecto, supuestamente inviable para los estándares tradicionales. Se trata de “Ojalá vuelva CUALCA”, liderado por Malena Pichot, que con 2.333 colaboradores alcanzó en 2014 la suma de 28.160 dólares. CUALCA marcó un récord en financiamiento colectivo para Latinoamérica, superando incluso su objetivo de US$ 22.362 (25 % por encima). Pichot, actriz y comediante de stand-up, había comenzado a obtener reconocimiento público a través de Youtube por su serie de videos cortos “La Loca de Mierda”, que luego fueron adquiridos por la cadena MTV, y en el año 2012 crea CUALCA! junto a un grupo de amigos actores, como un micro semanal para el programa “Duro de Domar”. Discontinuado CUALCA! en la televisión, y crowdfunding mediante, retornó con el apoyo de sus seguidores, esta vez a Youtube.

Otro proyecto de gran impacto fue el Anuario de Ilustradores. En este caso de trata de una comunidad de ilustradores que, desde hace ya nueve años, publica anualmente una recopilación de diferentes artistas que conforman un mapa del talento argentino mas influyente. Para el 2014 decidieron financiar un libro mediante Ideame, y el resultado fue de 22.500 dólares recaudados (30 % más que el objetivo inicial de US$ 17.213) con 1.743 colaboradores. El sistema de recompensas funcionó en parte como una preventa de más de mil ejemplares, talleres y combos incluyendo todos los anuarios editados hasta la fecha (algo frecuente cuando se trata de productos y servicios).

La forma de convertir las ideas grandes y pequeñas en realidad

Marc Andreessen, gurú geek, multimillonario, creador de Netscape y de la empresa  de capital de riesgo Andreessen Horowitz, uno de los fondos de inversión más reconocidos de Silicon Valley, elabora un listado de las 16 tecnologías actuales que marcan tendencia. En la misma, junto al big data, el bitcoin, internet de las cosas y otras, encontramos al crowdfunding. (7)

Andreessen ve el potencial del financiamiento colectivo directamente vinculado al incremento acelerado en el uso uso de dispositivos móviles. “Cuando tenemos un smartphone en el bolsillo todo el tiempo, tenemos una manera de financiar cualquier cosa en cualquier momento a través de crowdfunding. Hasta ahora, el crowdfunding ha sido sobre todo ocasional. Podíamos respaldar un nuevo lanzamiento o hacer caridad unas pocas veces al año. Eso está por cambiar. Con los teléfonos inteligentes en nuestros bolsillos, no sólo tenemos acceso a las plataformas de crowdfunding siempre que queramos, sino también a la multitud que comprende los diversos círculos sociales de nuestra vida – desde la familia hasta la escuela, el trabajo, y la región en que vivimos – y con la misma facilidad de uso, inmediatez y frecuencia de todo lo demás en nuestros teléfonos. El crowdfunding será cada vez más la forma de convertir las ideas – grandes y pequeñas – en realidad”, asegura este joven de 43 años incluido por la revista Time en la lista de “Las 30 mentes más influyentes en el mundo de las nuevas tecnologías”.

Las cifras sobre proyectos y fondos destinados a la cultura lo muestran como una realidad que ya ha generado un impacto considerable, haciendo posibles cientos de miles de proyectos que de otra manera, simplemente, jamás habrían existido. Y moviendo miles de millones de dólares, por cierto. Según The Crowdfunding Industry Report, realizado por Massolution, en 2012 las plataformas de crowdfunding recaudaron 2.700 millones de dólares y financiaron con éxito más de 1 millón de campañas. Para el 2015 se prevé que recauden más de US$ 5 mil millones.

Por otra parte, el Digital R&D fund for the Arts de Inglaterra, dedicado a apoyar la colaboración entre las organizaciones con proyectos artísticos, proveedores de tecnología e investigadores, dio a conocer hace pocos meses los resultados de su Segunda Encuesta sobre Cultura Digital hecha en el Reino Unido. (8)  Este trabajo, planteado como una investigación a tres años, abarca a casi 1.000 organizaciones artísticas y culturales de Inglaterra y busca indagar en los modos en que utilizan y se relacionan con la tecnología.

Una de las principales tendencias que muestra el estudio es la creciente centralidad de la tecnología digital en los modelos de negocio en la cultura. Para responsables de la organización de festivales y eventos culturales, la venta de entradas online, la publicación de contenidos y acciones de marketing son aspectos clave en sus estrategias digitales. Y en el curso de este año, casi la mitad del sector hará uso del crowdfunding para generar ingresos.

Hay que tener presente que el financiamiento colectivo es apenas una criatura con pocos años de vida, pero que ha nacido y crece montado en la ola de las nuevas tecnologías. Es un “nativo digital”. Se maneja con el idioma, el formato y los modos de ser de los nuevos modelos de negocio que se desarrollan al calor de las TICs. Aprovecha los nuevos soportes (¡para iniciar una campaña basta con filmar un video corto en un teléfono móvil!), es parte de la tendencia a los contenidos personalizados, la participación de los usuarios en la definición de los mismos y la pérdida de peso de los intermediarios. Aún evitando la tentación de caer en visiones extremas, ya que indudablemente seguirán existiendo otras formas de financiamiento, no cabe duda que el crowdfunding se ha convertido en un gran generador de oportunidades. Un último dato para reafirmarlo: en los últimos cinco años, más de 200 películas participantes del festival de Sundance se financiaron a través de Kickstarter. La varita mágica de las multitudes activas en línea es más poderosa que nunca. Son muy buenas noticias para el sector cultural.

Referencias

  1. Crowdfunding by Erik Vonk.
  2. HiveWire. Insights from 400k Kickstarter and Indiegogo Campaigns. Link: https://ecommerce.shopify.com/guides/crowdfunding/crowdfunding-infographic
  3. The European Alternative Finance Benchmarking Report. Link: http://www.jbs.cam.ac.uk/index.php?id=6481
  4. Sobre Goteo. Financiación colectiva+colaboración distribuida. Link: http://goteo.org/about
  5. La Licencia Pública General de Affero (AGPL) es una licencia copyleft diseñada para asegurar la cooperación con la comunidad.
  6. Agustina Lipovich. Guia de Financiamiento Colectivo para Producciones Audiovisuales.
  7. Marc Andreessen. 16 Things. Link: http://a16z.com/2015/01/22/16-things/
  8. Digital R&D Fund for the Arts. 2014: How arts and cultural organizations in England use technology. Link: http://artsdigitalrnd.org.uk/features/digitalculture2014/
Fuente: Revista Indicadores Culturales (UNTREF)

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